14-05-2007

20 días en Nepal

El viaje a Nepal fue toda una aventura, salimos de Vrindavan el sábado 31 de marzo a las 2 de la tarde en un bus directo a delhi, llegamos a la estación de tren 10 minutos antes que este partiera a las 8 de la noche... uffff, el tráfico de delhi casi nos deja sin tren y con mucho estrés.
Bueno, ya cómodos en el tren pudimos dormir placidamente. Los trenes en India son una red de transporte excelente, la clase sleeper es económica y muy cómoda, cada uno tiene su asiento que en la noche se vuelve una cama completa.

LLegamos a Gorakphur, tomamos un bus de 2 horas a la frontera, Sunoli... esto si fue agotador, los buses en India son un pésimo medio de transporte: viejos, incómodos, asientos duros, poco espacio, y la frecuencia con que tocan la bocina te deja como trapero de mono después de un rato de viaje.

El paso de India a Nepal fue sencillo, tranquilo pero ya casi no hablabamos de cansancio, calor y hambre... ni un restorán vegetariano a la vista...comimos alguna uvas.

Ya las 6 de la tarde del domingo tomamos otro bus rumbo a la capital Kathmandu. A las 6 de la mañana del lunes, apenas aclarando el día y todo solitario... nos fuimos directo a la Embajada de India... imagínense, 2 dias de viaje en clima caliente, sin bañarse, sin comer más que frutas, sin descansar bien...

En la Embajada nos encontramos con una cola de gringos esperando que abrieran, ahí nos quedamos también hasta las 9, entramos, entregué mis papeles y me dijeron "vuelva el próximo lunes"... Felices nos fuimos pensando que todo sería fácil.

Aquí viene la mejor parte de todo el viaje, sin buscar hotel ni nada tomamos un bus a las afuera de Kathmandu, buscando alejarnos del ruido, el smog y la locura de la ciudad. Encontramos un lugar muy bello llamado Pashupatinath. A las orillas del Bagmati, un río que en el pasado fue limpio y cristalino, ahora sucio y maloliente, una ciudadela construída en la montaña considerada como uno de los lugares más sagrados de todos los templos hindús de Nepal, dedicado al señor Shiva, con templos de cúpulas de oro y puertas de plata, cientos de peregrinos lo visitan cada día. También es el más importante lugar de crematorio, todo el día puedes ver las columnas de humo de las piras funerarias. Ahí nos quedamos en un Dharmashala, una hospedería muy muy barata para peregrinos, también conocimos a Ragunath, un monje shivaista que pasa sus días cocinando kilos y kilos de alimentos para ofrecer a la Deidad y dar de comer a los peregrinos gratuitamente en el templo de Anapurna mata, desde los años 70 este templo se dedica a la adoración y distribución de prasadam (alimento santificado). Aprendimos muchas cosas hermosas en esos días en Pashupatinath, Krishna nos daba lecciones de hospitalidad y amistad cada día a través de muchos personajes que fuimos conociendo.

Bueno, eso les cuento por ahora... y como no tengo cámara de fotos les pongo este link.
Y este otro link
Las otras fotos las baje de internet